El misterio de la luz – Tedascuen

Estaba durmiendo; me despertaron unas palabras procedentes del dormitorio de mi progenitora.

-“Hija, la luz se ha encendido sola”

Allí me dirigí.

Desde la cama cuatro ojos nos contemplaban, cuatro orejas triangulares escuchaban atentamente. Las patas delanteras tiesas, las traseras dobladas, los rabos derechos seguían la línea del lomo. Ambas gatas estaban sentadas cómodamente. Cuando…. Se oyó claramente:

-” Miiiiiiiiiiiiauuuuuuuuuuuuuuu”

LA CULPABLE.

Si no se pide una excusa y se da, uno se está acusando. El asunto se zanjó de la siguiente manera: Duquesa, alias “Patilarga” y su hermana Princesa fueron expulsadas del dormitorio y los interruptores lumínicos protegidos.

 

· Autora: Encarna Peinado

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